|
A la luz de la Luna en el Bosque Neldoreth
A la luz de la Luna en el Bosque Neldoreth
de Ted Nasmith "Beren, errando por los bosques
de Neldoreth, se encontró con Lúthien, hija de Thingol y Melian, a la hora del atardecer, al
elevarse la Luna, mientras ella bailaba sobre las hierbas inmarcesibles de un claro junto al
Esgalduin. Entonces todo recuerdo de su pasado dolor lo abandonó, y cayó en un encantamiento;
porque Lúthien era la más hermosa de todos los Hijos de llúvatar. Llevaba un vestido azul como
el cielo sin nubes, pero sus ojos eran grises como la noche iluminada de estrellas; estaba el
manto bordado con flores de oro, pero sus cabellos eran oscuros como las sombras del
crepúsculo. Como la luz sobre las hojas de los árboles, como la voz de las aguas claras, como
las estrellas sobre la niebla del mundo, así eran la gloria y la belleza de Lúthien; y tenía
en la cara una luz resplandeciente."
(De Beren y Lúthien)
|
|
El Mar
El Mar de Ted Nasmith
"...y los corazones de todos se regocijaron en la luz, y los ojos
se les alegraron en la contemplación de tantos colores, aunque el rugido del mar les inquietó
sobremanera. Y observaron los vientos y el aire y las materias de que estaba hecha Arda, el
hierro y la piedra, la plata y el oro, y muchas otras sustancias, pero de todas ellas el agua
fue la que más alabaron. Y dicen los Eldar que el eco de la Música de los Ainur vive aún en el
agua, más que en ninguna otra sustancia de la Tierra; y muchos de los Hijos de Ilúvatar
escuchan aún insaciables las voces del Mar, aunque todavía no saben lo que oyen."
(Ainulindalë)
|
|
El primer amanecer del Sol
El primer amanecer del Sol de Ted Nasmith
"Anar el Fuego de Oro, fruta de Laurelin, llamaron al Sol, y
también Vása el Corazón de Fuego, el que despierta y consume; porque el Sol se erigió como
signo del despertar de los Hombres y la declinación de los Elfos..."
"...la barca de Arien estuvo dispuesta. Entonces Anar se levantó en toda su gloria, y el
primer amanecer del Sol fue como una gran llamarada en las torres de las Pelóri: las nubes
de la Tierra Media resplandecieron, y se oyó el sonido de muchas cataratas. Entonces en
verdad se afligió Morgoth, y descendió a las más hondas profundidades de Angband, e hizo que
los siervos se retirasen, despidiendo una gran emanación y una nube oscura para ocultar sus
dominios de la luz de la Estrella del Día."
"Desde este tiempo en adelante se contaron los Años del Sol."
(Del Sol y la Luna y el Ocultamiento de Valinor)
|
|
En el lago Cuiviénen
En el lago Cuiviénen de Ted
Nasmith "...cuando Menelmacar entró en el cielo
por primera vez y el fuego azul de Helluin flameó en las nieblas por sobre los confines del
mundo, a esa misma hora despertaron los Elfos, los Hijos de la Tierra, los Primeros Nacidos
de Ilúvatar. Junto a la laguna de Cuiviénen, el Agua del Despertar, iluminada de estrellas,
se levantaron del sueño de Ilúvatar; y mientras permanecían aún en silencio junto a Cuiviénen,
miraron y contemplaron antes que ninguna otra cosa las estrellas del cielo. Por tanto, han
amado siempre la luz de las estrellas, y veneran a Varda Elentári por sobre todos los Valar."
(Del despertar de los Elfos)
|
|
Eöl da la bienvenida a Aredhel
Eöl da la bienvenida a Aredhel de Ted
Nasmith "Y sucedió que Eöl vio a Aredhel
Ar-Feiniel extraviada entre los árboles altos cerca de los bordes de Nan Elmoth, un resplandor
blanco en la tierra en penumbra. Muy bella le pareció, y la deseó; y le echó un encantamiento
para que no le fuera posible encontrar el camino de salida y se acercara cada vez más a donde
él moraba, en las profundidades del bosque. Allí tenía su herrería y sus estancias oscuras y
sus sirvientes, silenciosos y callados como él. Y cuando Aredhel, fatigada de errar, llegó por
fin a las puertas de la casa de Eöl, él se le apareció y le dio la bienvenida y la hizo entrar
en la casa. Y allí se quedó; porque Eöi la tomó como esposa; y transcurrió mucho tiempo antes
de que algún pariente de Aredhel volviera a saber de ella."
(De Maeglin)
|
|
Felagund entre los hombres de Bëor
Felagund entre los hombres de Bëor de Ted
Nasmith "...fue entre ellos y se sentó junto al
fuego mortecino donde nadie vigilaba; y tomó un arpa rústica que Béor había dejado a un lado,
y tocó en ella una música tal como nunca la habían escuchado los oídos de los Hombres.
Entonces ellos despertaron y escucharon a Felagund que tocaba el arpa y cantaba, y cada cual
creyó que estaba en un hermoso sueño, hasta que vio que los demás estaban también despiertos
junto a Felagund; pero no hablaron ni se movieron mientras él siguió tocando, a causa de la
belleza de la música y la maravilla de la canción. Había sabiduría en las palabras del Rey
Elfo, y los corazones que lo escuchaban se volvían a su vez más sabios; porque las cosas que
cantaba, la hechura de Arda y la beatitud de Aman más allá del mar, aparecían como claras
visiones delante de sus ojos."
(De la llegada de los Hombres al Occidente)
|
|
La Lámpara de los Valar
La Lámpara de los Valar de Ted
Nasmith "...hubo necesidad de luz, y Aulë, por
ruego de Yavanna, Construyó dos lámparas poderosas para iluminar la Tierra Media que el había
puesto entre los mares circundantes. Entonces Varda llenó las lámparas y Manwë las consagró,
y los Valar las colocaron sobre altos pilares, más altos que cualquiera de las montañas de
días posteriores. Levantaron una de las lámparas cerca del norte de la Tierra Media y le
dieron el nombre de Illuin; y la otra la levantaron en el sur, y le dieron el nombre de Ormal;
y la luz de las Lámparas de los Valar fluyó sobre la Tierra, de manera que todo quedó
iluminado como si estuviera en un día inmutable."
(Del Principio de los Días)
|
|
La Luz de Valinor en el Mar Occidental
La Luz de Valinor en el Mar Occidental de
Ted Nasmith "A los Teleri les habían dado los
Valar una tierra y una morada. Aun entre las flores radiantes de los jardines, iluminados por
los Árboles de Valinor, deseaban a veces contemplar las estrellas; y por tanto se abrió un
hueco en los grandes muros de las Pelóri. La luz de los Árboles se derramaba sobre el desde
el oeste, y la sombra apuntaba siempre al este, a la Bahía del Hogar de los Elfos y la Isla
Solitaria y los Mares Sombríos. Entonces a través del Calacirya, el Paso de la Luz, el
resplandor del Reino Bendecido fluía encendiendo las ondas oscuras de plata y de oro, y
rozaba la Isla Solitaria, y la costa occidental se extendía verde y hermosa. Allí se
abrieron las primeras flores que hubo al este de las Montañas de Aman."
(De Eldamar y los principes de los Eldalië)
|
|
Las Águilas de Manwë
Las Águilas de Manwë de Ted
Nasmith "Y al atardecer venía a veces del oeste
una gran nube que parecía un águila, con los extremos de las alas extendidas hacia el norte
y el sur; y asomaba lentamente ocultando la puesta de sol, y entonces Númenor se sumía en la
más negra de las noches. Y algunas de las águilas llevaban relámpagos bajo las alas, y el
trueno resonaba entre el mar y las nubes. Entonces los Hombres sentían miedo. -¡Mirad las
Águilas de los Señores del Occidente! -exclamaban-. ¡Las Águilas de Manwë vuelan sobre
Númenor! -Y caían de bruces. Entonces algunos se arrepentían por una temporada, pero a otros
se les endurecía el corazón, y alzaban los puños al cielo diciendo: -Los Señores del
Occidente nos desafian. Son ellos los que dan el primer golpe. ¡El próximo lo daremos
nosotros!"
(Akallabêth)
|
|
Túrin y su banda son conducidos a Amon Rûdh
Túrin y su banda son conducidos a Amon
Rûdh de Ted Nasmith "...se pusieron en marcha,
siguiendo a Mim hacia Amon Rudh. Ahora bien, esa colina se levantaba a las orillas de los
páramos que separan los valles del Sirion y el Narog, y la cima se alzaba muy alta por sobre
el brezal pedregoso; pero la empinada cabeza gris estaba desnuda, salvo por el rojo seregon
que cubría la piedra. Y mientras los hombres de Túrin se acercaban, el sol poniente irrumpió
entre las nubes e iluminó la cumbre; y el seregon estaba enteramente florecido. Entonces uno
de ellos dijo: -Hay sangre en la cumbre de la colina."
(De Túrin Turambar)
|
|
Ulmo aparece ante Tuor
Ulmo aparece ante Tuor de Ted
Nasmith "Y Tuor llegó por fin a las estancias
desiertas de Vinyamar bajo el Monte Taras, y entro en ellas y encontró allí el escudo y la
cota y la espada y el yelmo que Turgon había dejado por orden de Ulmo hacía ya mucho tiempo;
tomó esas armas y se aproximó a la costa. Pero vino del oeste una gran tormenta, y de esa
tormenta, Ulmo, Señor de las Aguas, se alzó majestuosamente, y le habló a Tuor, que estaba a
orillas del mar. Y le ordenó que abandonara ese sitio y buscara el reino escondido de
Gondolin; y le dio a Tuor una gran capa, para ocultarlo con una sombra a los ojos del enemigo."
(De Tuor y la caída de Gondolin)
|